HIJOS DE LA NOCHE SI OS ATRAE EL FASCINANTE MUNDO DE LOS VAMPIROS SED BIENVENIDOS A ESTE LUGAR DE TINIEBLAS.........PERO TENED CUIDADO, PODEIS CONVERTIOS EN LAS VICTIMAS DE VUESTRAS PEORES PESADILLAS

PRESENTACION

En este blog, pretendemos acercarnos a la inmortal figura del vampiro, desde las más diversas disciplinas, como son la mitologia, la psicologia y la antropologia, haciendo especial hincapié, en la literatura y sobretodo en el cine (no en vano estamos en el siglo de la imagen), que en definitiva han sido y siguen siendo los que han ido forjando la imagen que tenemos hoy dia del Vampiro......

sábado 7 de noviembre de 2009

VLAD TEPES



Película rumana del año 1979, dirigida por Doru Nastase con guión de Mircea Mohor. Stefan Sileanu da vida al Empalador, para engrandecimiento del régimen nacional de Ceacescu y al mismo tiempo encumbrar definitivamente la figura legendaria del voivoda valaco Vlad Tepes.

sábado 5 de septiembre de 2009

HAMBRIENTA


Al abrir mis ojos siento frío. Apenas puedo mover los dedos de mis manos. Hay sangre coagulada entre mis piernas. También alrededor de mi cuello. Mi lengua está viscosa. Permanezco tumbada; carezco de fuerza física para realizar cualquier movimiento. Sin embargo, pienso en mi alimento y logro, con gran esfuerzo, mover lentamente mis extremidades.
He estado durmiendo durante mucho tiempo. Mi tumba está abierta. Poco a poco, puedo incorporar mi pesado cuerpo. Primero mis delgadas piernas, luego el tronco, hasta que, finalmente, permanezco de pie, aunque temblorosa.
La luna apenas se vislumbra en el firmamento debido a las oscuras nubes que la cubren esta noche invernal. No hay estrellas, se quedaron sin vida, sin luz, sin brillo. Todo está en silencio, tan sólo se oye, a lo lejos, el viento del sur que susurra mi nombre…
Estoy despierta, aunque mis pómulos palidecen y mi cabello cuelga sobre mis desnudos hombros. Vacío y hambriento se halla mi estómago. Necesito beber, ansío deambular toda la noche, pero apenas tengo fuerza para permitírmelo .Mi cuerpo de animal huele que alguien se avecina…creía que nadie se aproximaría. Una pareja de adolescentes se adentra en el cementerio. Puedo oír sus risas, puedo verlos en la lejanía, puedo tocar sus cálidos cuerpos, puedo oler e incluso saborear su sangre; fresca y joven. Como una bruma, corro, me abalanzo sobre mi presa…
…Horas después vuelvo a mi tumba… mis labios vuelven a estar repletos de sangre. Mis blancos y afilados dientes están ahora enrojecidos…
Cansada, casi exhausta, vuelvo a acostarme para yacer en mi tumba. Me acurruco con dulzor y descanso sobre las marchitas margaritas que, como un manto, cubren el lugar de mi eterno reposo.
.....escrito por mi vampiresa....

VENECIA, LA CIUDAD VAMPIRA



Corre el rumor que durante siglos y cada cierto tiempo aparecen cadáveres desangrados en alguno de los cientos canales de la ciudad, y es que Venecia es la Ciudad Vampira por excelencia; oscura, tenebrosa, húmeda, con calles donde nunca llegan los rayos del Sol, perfecta para ser un No-Muerto, un ser condenado a vagar por las sombras y a alimentarse del Alma Humana a través de su sangre; Ponte del Diavolo, Calle de la Morte... lugares donde seguramente en un pasado remoto apareció una de estas víctimas exangües del Vampiro de Venecia.

domingo 24 de mayo de 2009

Los Trasnochadores







domingo 12 de octubre de 2008

MAR Y SANGRE


Húmeda y ligera, guiada por el contraste que sufre el día al pasar por esa minúscula franja de tiempo que es el alba, corría una suave brisa sobrecargada por un pesado y casi imperceptible olor a sangre, amor y muerte.
Ella se recostó sobre su cama, extendió su mano y palpó con delicadeza su lateral izquierdo, pero no hubo respuesta alguna a su llamada. Entonces, recordó que aún no podía verlo, sencillamente porque, en esos momentos, acudía a su llamada; viajando a través del mar en un barco de fondeo.
Sólo tendría que esperar unas horas hasta que anocheciese y el barco atracase en puerto, para después deslizarse sobre las aguas y, acaso en forma de bruma vaporosa o de fiero animal, llegase hasta sus brazos.
Miró por la ventana, el sol, rey de todos los astros, estaba comenzando su cotidiana desaparición sobre los acantilados de la isla; mientras que los rayos de la luna se iban proyectando sobre la húmeda tierra. En el ambiente se respiraba desasosiego, inquietud, pavor… a la par que el barco se iba aproximando a la isla.
Comenzó a llover con violencia, y parecía como si el mar se precipitara sobre la tierra, mientras una horrible tempestad surgía del firmamento. Los árboles comenzaron a doblegarse; parecía como si, tras una lucha cruel, hubiesen decidido inclinarse ante la fuerza del viento. Ella sintió un dolor agudo en su garganta. Su amor estaba próximo, podía sentir cómo su corazón palpitaba con fuerza, mientras su rostro y cuerpo eran acariciados por la presencia de su amado.
El mar rugía proclamando un mal presagio, a la vez que las aguas se retiraban temerosas de su inminente llegada. Ahora ella se ahogaba, sentía que no podía respirar. Las onduladas olas del mar se estrellaban contra el acantilado sin cesar, con más fuerza e intensidad que nunca. Sentía miedo, dolor, estremecimiento, desasosiego; luego paz, quietud y tranquilidad. Entonces, el mar, como si estuviese forzado a confesar la verdad, abrió sus aguas y, surgió, como de la nada, una gran calma.
Su amor llegaba, estaba tan próximo que sentía su presencia. Salió de la casa y corrió hacia el acantilado, sintiendo una fuerza sobrehumana que la obligaba a caminar deprisa, implorando con una mueca de estremecimiento, sufriendo, casi sin aliento, ante la imperiosa necesidad de encontrarse con su amor.
Una forma masculina yacía en el fondo de las aguas. Su rostro era extraordinariamente hermoso, y reflejaba una forma tierna y cariñosa. Un grito escapó de sus labios. Lentamente, se acercó al borde del acantilado mientras lo contemplaba ante la inmensidad del océano. Él yacía bajo el agua, despojado de ropa. Sin pronunciar palabra, salió de su quietud, se levantó y caminó sobre las aguas hacia ella, proyectando una intensa mirada. Ella permanecía en silencio, mientras su cabello era agitado por el viento.
Él dio un salto, fue como un largo pero breve vuelo desde el fondo del mar hasta la cima del acantilado, recorriendo un difícil y escarpado camino hacia la muerte. Al alcanzarla, ella lo abrazó permitiendo que le clavase sus afilados colmillos en su esbelto cuello, uniéndose así a vagar juntos por la tierra, a la no vida, a la muerte en vida.
Cuando cayó el día y surgió una nueva noche, ambos fueron sumergidos y depositados en el fondo como dos hermosas formas sin vida yaciendo en las fauces del mar. Mientras, siguió soplando una húmeda y ligera brisa, sobrecargada por un pesado y casi imperceptible olor a sangre, amor y muerte.


.......escrito por VAMPIRESA....



ENTRE SOMBRAS

Confundidos en un interminable abrazo, con los dedos de los pies y de las manos entrelazados, aún cálidos y sonrosados los labios de los amantes; así fueron hallados sus dos cuerpos inertes, tumbados uno junto al otro, sin vida, sin luz, sin palpitaciones. Sin embargo y, a pesar de la inconsciencia terrenal, habían alterado sus cuerpos antes de alcanzar la muerte, para ocupar un lugar en la continuación de un nuevo mundo, un mundo de tinieblas, de sombras y de oscuridad…..





En los lejanos bosques de un lugar que evitaré mencionar nació, entre truenos y relámpagos, en una tormenta brillante, cargada de lluvia y viento, bajo el calor de una pequeña cabaña, una lejana noche de invierno, una niña conocida por el nombre de Medea; ya maldita entre los vivos antes de su alumbramiento.

Su destino estaba escrito en las piedras ardientes de la pira funeraria donde ardía su madre, tras el difícil parto de la niña. Largos cabellos enmarañados, y una amplia sonrisa caracterizaban a Medea. Ya huérfana, con menos de un instante de vida, fue acogida por una bruja del bosque y, entre hechizos y ungüentos, vivió su infancia y pubertad. La bruja la enseñó a cocinar, a leer, e incluso le desveló algunos de los secretos de sus mejores pócimas.

Siempre solitaria, le gustaba vagabundear por los páramos del bosque en noches de luna llena, hasta que un día la bruja murió. Nuevamente sola en el mundo, Medea lloró a su única madre conocida en vida, a aquella que la acogió en su seno desde su nacimiento, contándole tan sólo que su verdadera madre provenía de tierras lejanas, donde se gozaba de la noche; mientras que se descansaba en la claridad del día. Así era como se había acostumbrado a vivir Medea, salvaje de noche, dócil y tierna de día.

Tal era la inquietud y la curiosidad de Medea, que un día, buscando en una vieja caja de madera, agrietada por el paso de los años, descubrió algunas fotos antiguas de un enorme castillo. También había un espejo roto y una cruz girada hacia abajo entre otros enseres y allí, en el fondo de la caja había una carta. Una carta escrita por su madre, donde le relataba, poco antes de su muerte, cuando ella todavía estaba dentro de su vientre, que su verdadero padre era el conde Canor, que residía en el Castillo de Poenari y que él mismo podría revelarle aquel secreto que tan cuidadosamente había ocultado su madre.

Así fue como Medea decidió poner rumbo a Poenari, portando con ella un pequeño bulto con unos pocos recuerdos y la fotografía del castillo de su padre. Tras largos días de caminar y caminar, llegó al castillo. General algazaba se formó en el reino de Poenari cuando Canor, su padre, descubrió la llegada de su hija. Vehemente, desesperado, se dejó caer de rodillas ante su llegada.

Inmediatamente se celebró un banquete de bienvenida, las mesas se llenaron de suculentos manjares, la vajilla fue desempolvada, colocados los manteles de encaje; todo era escaso para celebrar la vuelta de su única hija.

Días después padre e hija paseaban plácidamente por los jardines del reino cada día a la caída del ocaso. Una de esas noches, Canor le relató a Medea aquel secreto tan bien guardado por su madre, aquella historia de sus antepasados, de los padres de los padres de los padres de sus padres… la historia de su propia historia.

Así transcurrieron los días, las semanas, los meses. En Poenari todos dormían de día y celebraban la noche. Hasta que una de esas noches Medea se acercó al establo y se encontró con un apuesto joven llamado Héctor. Intercambiaron sus miradas y apenas hablaron. Al amanecer Medea casi no pudo dormir, era la primera vez que estaba enamorada. Se atormentaba una y otra vez preguntándose qué sentiría él por ella.

Pero Medea tenía una herida sin cicatrizar, una herida abierta que no le permitía enamorarse de nadie. Pese a todo, cada atardecer, Medea visitaba los establos y se encontraba con su amado; hasta que una noche, incauta de ella, él la miró, se acercó a ella y, dejándose llevar por un impulso, comenzaron a besarse. Su lengua comenzó a lamerla y ella se sentía enloquecer, respondiendo también a sus besos mientras que en aquel frío suelo, sus cuerpos comenzaron a irradiar calor, besándose, acariciándose, sintiéndose hechizados el uno por el otro. Sudorosos, desnudos, abrazados, impregnados del olor dulzón de sus cuerpos, hicieron el amor minutos antes de que los primeros rayos de sol se sumergiesen en el establo. Y así eran sus veladas nocturnas, cargadas de sexo, de pasión, yaciendo desnudos, entrelazados, en secreto.

Héctor deseaba a Medea. La amó desde el momento en que la conoció. Pero Medea sabía que, aunque ella también lo amaba, su amor era imposible. Un día le contó a su amado aquel terrible secreto familiar. “La única forma posible de estar juntos es hacerlo eternamente, que tú bebas de mi sangre”, afirmó Medea.

Sin esperar más, hizo una herida en su costado y un hilo de sangre roja descendió por su cuerpo. Su amado pegó los labios a la herida, succionando con toda la fuerza de sus pulmones. Tomó un poco y sintió que cada gota le iba dando fuerza y más fuerza; una liberación que se iba apoderando de su cuerpo a la par que se iba acercando a una condena eterna…





Aún hoy en día, si pasas por el Reino de Poenari, al caer la tarde, bajo la sombra de una pequeña arboleda, los días de frío invierno puedes sentir una bruma que te envuelve con dulzor… son las almas de los dos amantes que caminan, asidos de la mano, hambrientos por la llegada de su próxima víctima…


.................escrito por VAMPIRESA.....

sábado 14 de junio de 2008

The Devin Towsend Band in VAMPIRA



Night. Folows me when you're gone.
And now... how am I to carry on?
But into the night...
...into the darkness
I must be strong, carry on.

Night, follows me when you leave
And tonight, my mind is under siege
So into the night...
...into the darkness.
Unto the morn, carryig on...

Hate as your co-conspirer
He'll set your soul on fire
Hate, make the flame get higher
Kneel for me know...
VAMPIRA!!!

GO !!!
HEY, HEY !!!

Niht, follows me when you leave
With the sights, and the sounds you'd not believe.
So into the night.
Into the darkness
Untili the morn
Carrying on and on and on...

Hate as your co-conspirer
He'll set your soul on fire
Hate, make the flame get higher
Kneel with me know
VAMPIRA!!!

Album: SYNCHESTRA (2006)